Resiliencia en buscadores de empleo

La Organización Mundial de la Salud, en su informe sobre el impacto de la crisis económica en la salud mental (OMS, 2011) destaca la importancia de invertir en prevención y atención psicológica en los desempleados. Programas destinados a ayudar a los desempleados a buscar un nuevo empleo y hacer frente a los múltiples desafíos y tensiones por el desempleo  y la búsqueda de empleo han hallado resultados positivos en la recolocación laboral, la reducción de las dificultades económicas, la mejora de la inoculación frente a los contratiempos,  en el funcionamiento social y emocional,  la sintomatología depresiva y en la autoestima (Caplan et al, 1997; Reynolds et al, 2010; Vinokur et al, 1995; Vuori & Silvonen, 2005). El análisis del coste-beneficio de  estas intervenciones refleja notables beneficios económicos para el estado (Vinokur et al, 1991). Esta línea de investigación aplicada destaca la importancia de aunar medidas de apoyo psicológico con técnicas de orientación profesional con la finalidad de aumentar la reinserción laboral y prevenir problemas emocionales, lo que repercutirá de forma positiva a nivel personal, social y económico.  El marco de referencia es la Psicología Positiva que pretende complementar la investigación de los aspectos patológicos de la psique humana con el de las fortalezas y destrezas con el fin de proteger de los trastornos psicológicos (prevención)  y potenciar el bienestar de la persona (promoción de la salud) mejorando la eficacia de las técnicas psicológicas utilizadas tradicionalmente. La revisión cuantitativa de Sin y Lyubomirsky (2009), revela que las intervenciones basadas en la Psicología Positiva mejoraron significativamente el bienestar y disminuyeron los síntomas depresivos.